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Pragmatismo inusitado
Publicado en 23/09/2026 18:54
DIPLOMATICAS

 El pacto del pragmatismo: qué revela el inédito apretón de manos entre Donald Trump y Delcy Rodríguez en la ONU

NUEVA YORK — En los pasillos de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la diplomacia suele medirse menos por la retórica de los discursos formales que por el peso simbólico de sus reuniones bilaterales a puerta cerrada. El encuentro celebrado este martes entre Donald Trump y Delcy Rodríguez encarna una de las mutaciones geopolíticas más desconcertantes de las últimas décadas en el hemisferio occidental: la transición definitiva de una confrontación ideológica frontal hacia un realismo transaccional donde los intereses energéticos y la estabilidad fáctica desplazan los viejos dogmas.  

La paradoja de dos discursos en un mismo escenario

El contraste no pudo ser más elocuente. Apenas unas horas antes de sentarse frente a Delcy Rodríguez, Trump subió a la tribuna de la ONU a reivindicar con tono triunfal la captura militar de Nicolás Maduro y a reiterar que Estados Unidos no dudará en utilizar su poderío en la región. Sin embargo, al cruzar la puerta del salón privado, el lenguaje beligerante dio paso al cálculo de conveniencia mutua.  

Acompañado por figuras clave de su gabinete como Marco Rubio y Scott Bessent, el mandatario estadounidense formalizó el reconocimiento pragmático del liderazgo interino de Rodríguez, sellando un vínculo forjado sobre acuerdos de explotación petrolera y concesiones económicas estratégicas. Para Washington, la consigna de «al vencedor le pertenecen las riquezas» justifica tratar con el remanente institucional del chavismo siempre que garantice flujo energético, contención migratoria y alineamiento operativo.

El cálculo de la supervivencia en Caracas

Para Delcy Rodríguez, la cita en Manhattan representa una victoria táctica invaluable en términos de legitimidad y supervivencia política:

 Consolidación interna y externa: Pisar Nueva York y ser recibida por la Casa Blanca desmonta el cerco diplomático que durante años pesó sobre la cúpula caraqueña, proyectándola como interlocutora inevitable frente a la comunidad internacional.

 Respiro económico: Respaldada en convenios para reactivar la alicaída industria de los hidrocarburos con capital estadounidense, su administración canjea soberanía sobre recursos por solvencia financiera y estabilidad de facto.

 Desplazamiento opositor: La interlocución directa con Washington relega a los sectores de la oposición tradicional a un papel secundario en las negociaciones de poder real.

Las sombras del nuevo orden tutelado

No obstante, esta diplomacia de conveniencia deja abiertas fracturas regionales y dudas sobre su sostenibilidad en el tiempo. Mientras líderes como Luiz Inácio Lula da Silva advierten ante el foro multilateral sobre los riesgos de legitimar tutelas o intervenciones foráneas en la autodeterminación venezolana, sectores de la base social en Caracas y el exilio miran con escepticismo un acuerdo que no resuelve de fondo la democratización ni la crisis institucional.

El apretón de manos en Nueva York certifica que el tablero cambió de reglas: atrás quedó la era de las sanciones paralizantes y la retórica revolucionaria intransigente; en su lugar emerge un pacto de conveniencia donde el control del crudo y la necesidad de apaciguar tensiones inmediatas pesan más que cualquier principio político previo.

 

 

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